Los criterios de calidad
de toda empresa educativa
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Estos criterios se basan en un supuesto fundamental, que sostiene que las grandes
reformas en materia de política educativa son indiscutiblemente necesarias si lo que
se busca es mejorar la calidad de la educación. Sin embargo, estas reformas son
insuficientes. El verdadero salto cualitativo en educación sólo podrá darse a partir de
cada plantel, es decir, de cada institución formadora de maestros.
Este no es un planteamiento novedoso. Hay una preocupación creciente, a
nivel mundial por enfoques de esta naturaleza al problema de la calidad educativa,
en el entendido de que la verdadera educación es la que tiene lugar en cada aula, en
cada plantel y es ahí donde se define su calidad.
En un intento por hacer una apretada síntesis de los criterios que implica esta
visión complementaria de la calidad de la educación, señalo los siguientes criterios
fundamentales.
El dinamismo de la institución particular. Esto responde a la certeza de que no es
posible mejorar cualitativamente si seguimos haciendo más de lo mismo. En una
institución estática, no hay calidad porqque la calidad es un concepto, por definición, a
la vez relativo y dinámico. Por un lado, la calidad se juzga en comparación con algo
más: con otras instituciones, con otros países, con el pasado, con el futuro deseable.
Por otro, la calidad no puede representar un punto fijo de llegada. Siempre es posible
más calidad. Por lo mismo, una institución que busca la calidad será una institución
dinámica: siempre en movimiento por lograr mayor calidad.
El reconocimiento de que hay problemas. Se dice que la autocomplacencia es el
peor enemigo de la calidad. Si consideramos que las cosas están bien, no hay
movimiento hacia la calidad posible. Por lo tanto, un criterio general para juzgar y
mejorar la calidad de nuestras instituciones formadoras de maestros es la capacidad
de crítica que encontremos a su interior; esta capacidad, permanente, de reconocer
que hay problemas.
El equipo de docentes de una institución educativa debe funcionar como tal. De nada
sirve que se cumplan los dos anteriores si las personas que trabajan en la institución
carecen de oportunidades de compartir sus diagnósticos de los problemas: no tienen
los espacios para discutir acerca de nuevas formas de hacer las cosas: trabajan
aisladamente. Peor aún resulta que en un equipo existan fricciones, falsas
competencias, chismes. En un ambiente de esta naturaleza, no puede haber
proyectos tendientes a mejorar la calidad institucional.
Que exista liderazgo. Es el legítimo o legitimado de una institución el que es capaz
de crear las condiciones para que haya equipos de trabajo que verdaderamente
funcionen como tales, y para que dichos equipos tengan las oportunidades de las
que hablé con referencia al criterio anterior. Un buen líder en este tipo de
instituciones es aquél que centra sus energías en las funciones de apoyo y estímulo
al quehacer del equipo, por encima de funciones, que también le corresponden pero
que generalmente cobran prioridad, relacionadas con el control y con la
administración.
Una institución educativa, antes que nada, mira hacia afuera. El objetivo externo de
la educación es lo que le da sentido a toda empresa que educa. Esto parece una
obviedad, pero a menudo se nos olvida.
VÍDEO DE CALIDAD EDUCATIVA (SILVIA SCHMELKES)
http://www.youtube.com/watch?v=TpHTKK6Cea4&feature=related
DOCUMENTO DE LA CALIDAD EDUCATIVA
http://www.ctascon.com/Hacia%20una%20mejor%20calidad%20de%20las%20Escuelas.pdf
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