viernes, 27 de julio de 2012

CALIDAD EDUCATIVA DE SILVIA SCHMELKES


Los criterios de calidad  
de toda empresa educativa
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Estos criterios se basan en un supuesto fundamental, que sostiene que las grandes 
reformas en materia de política educativa son indiscutiblemente necesarias si lo que 
se busca es mejorar la calidad de la educación. Sin embargo, estas reformas son 
insuficientes. El verdadero salto cualitativo en educación sólo podrá darse a partir de 
cada plantel, es decir, de cada institución formadora de maestros. 
Este no es un planteamiento novedoso. Hay una preocupación creciente, a 
nivel mundial por enfoques de esta naturaleza al problema de la calidad educativa, 
en el entendido de que la verdadera educación es la que tiene lugar en cada aula, en 
cada plantel y es ahí donde se define su calidad. 
En un intento por hacer una apretada síntesis de los criterios que implica esta 
visión complementaria de la calidad de la educación, señalo los siguientes criterios
fundamentales. 
El dinamismo de la institución particular. Esto responde a la certeza de que no es 
posible mejorar cualitativamente si seguimos haciendo más de lo mismo. En una 
institución estática, no hay calidad porqque la calidad es un concepto, por definición, a 
la vez relativo y dinámico. Por un lado, la calidad se juzga en comparación con algo 
más: con otras instituciones, con otros países, con el pasado, con el futuro deseable. 
Por otro, la calidad no puede representar un punto fijo de llegada. Siempre es posible 
más calidad. Por lo mismo, una institución que busca la calidad será una institución 
dinámica: siempre en movimiento por lograr mayor calidad. 
El reconocimiento de que hay problemas. Se dice que la autocomplacencia es el 
peor enemigo de la calidad. Si consideramos que las cosas están bien, no hay 
movimiento hacia la calidad posible. Por lo tanto, un criterio general para juzgar y 
mejorar la calidad de nuestras instituciones formadoras de maestros es la capacidad
de crítica que encontremos a su interior; esta capacidad, permanente, de reconocer 
que hay problemas.


El equipo de docentes de una institución educativa debe funcionar como tal. De nada
sirve que se cumplan los dos anteriores si las personas que trabajan en la institución
carecen de oportunidades de compartir sus diagnósticos de los problemas: no tienen 
los espacios para discutir acerca de nuevas formas de hacer las cosas: trabajan
aisladamente. Peor aún resulta que en  un equipo existan fricciones, falsas 
competencias, chismes. En un ambiente de esta naturaleza, no puede haber 
proyectos tendientes a mejorar la calidad institucional. 
Que exista liderazgo. Es el legítimo o legitimado de una institución el que es capaz 
de crear las condiciones para que haya equipos de trabajo que verdaderamente 
funcionen como tales, y para que dichos equipos tengan las oportunidades de las 
que hablé con referencia al criterio anterior. Un buen líder en este tipo de 
instituciones es aquél que centra sus energías en las funciones de apoyo y estímulo 
al quehacer del equipo, por encima de funciones, que también le corresponden pero
que generalmente  cobran prioridad, relacionadas con el control y con la 
administración. 
Una institución educativa, antes que nada, mira hacia afuera. El objetivo externo de
la educación es lo que le da sentido a toda empresa que educa. Esto parece una 
obviedad, pero a menudo  se nos olvida.

VÍDEO DE CALIDAD EDUCATIVA (SILVIA SCHMELKES)
http://www.youtube.com/watch?v=TpHTKK6Cea4&feature=related
DOCUMENTO DE LA CALIDAD EDUCATIVA
http://www.ctascon.com/Hacia%20una%20mejor%20calidad%20de%20las%20Escuelas.pdf

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