Un estudio sobre la educacion en Brasil, demostró que el porcentaje de analfabetos funcionales, está en el 68%, y la franja etaria que abarca va de los 15 a los 64 años. Los analfabetos funcionales, son aquellos que pueden leer con grandes dificultades. Hay además un 7% de analfabetos totales.
Es significativo que en un país tan importante, apenas el 26% de la población, tenga pleno dominio de la lectura. El gobierno mantiene una deuda con la educación en Brasil, ya que más de la mitad de la población, no alcanzó siquiera a terminar la escuela primaria.
La educación en Brasil se caracteriza por sus grandes cifras. Hay 197,5 mil escuelas públicas y privadas, que ofrecen educación infantil, básica y enseñanza secundaria. El total de alumnos inscriptos en la educación básica llega a 52,6 millones de alumnos en la educación básica, atendidos por 2 millones de profesores.
Considerada por las autoridades una opción para atender la creciente demanda en la enseñanza superior, la educación abierta y a distancia no ha logrado consolidarse entre la población objetivo como alternativa, ya que su registro fue de 260 mil 397 alumnos en el ciclo 2009-2010, apenas 8.4 por ciento de la matrícula total.
Lo anterior contrasta con el avance que han tenido otras naciones en la atención no escolarizada. Por ejemplo, Brasil aumentó su población estudiantil en el nivel superior de más de 350 mil en 2007 a un millón en 2009.
La matrícula total de la educación superior en el país rebasa 3 millones de estudiantes. Aunque la evolución de este registro en la enseñanza no escolarizada indica que ha crecido en años recientes, al pasar de 180 mil 591 alumnos en el ciclo 2007-2008 a 260 mil 397 en el 2009-2010, la cifra es reducida.
ARGENTINA
De los diez millones de alumnos en el país, el 60 por ciento asiste a escuelas públicas, donde siete de cada diez terminan el ciclo secundario. Las desigualdades y lo que falta resolver.
El sistema educativo argentino se encuentra entre los más amplios de Latino américa por el caudal de su matrícula. Cada día, más de 10 millones de niños, jóvenes y adultos habitan algún establecimiento escolar, desde jardín de infantes hasta ciclo superior. Con esta cifra, cualquier autoridad educativa podría ufanarse de la capacidad inclusiva y cuando se presenta la oportunidad no dudan en hacerlo. Pero la premisa cambia de tono cuando sobrevienen las preguntas de dónde se alojan esos 10 millones de estudiantes, en qué condiciones y con qué perspectivas.
En algunos de estos puntos, hay que hacer un paréntesis. De la masa de población escolarizada, sólo el 63 por ciento lo hace en instituciones educativas pertenecientes al sector público, y este porcentaje disminuye en las grandes ciudades, acercándose al 50 por ciento. En la ciudad de Buenos Aires, más de la mitad de los establecimientos educativos pertenece al sector privado, fruto de los casi 600 millones de pesos que el Gobierno destina anualmente a este sector. Existiendo una escuela gratuita, ¿por qué la mitad de la población elige pagar por estudiar?
Para la investigadora de Flacso Sandra Ziegler, “la educación nacional presenta amplias desigualdades en términos de acceso y cobertura, pero por sobre todo hay condiciones muy desiguales de permanencia y egreso. Se registran profundas brechas entre las provincias y, al mismo tiempo, dentro de una misma provincia pueden advertirse diferencias importantes según los niveles y sectores sociales que atiende el sistema educativo”. En este sentido, los datos obtenidos en los últimos censos educativos son categóricos: en cuatro de las provincias en donde el porcentaje de población con NBI (Necesidades Básicas Insatisfechas) sobrepasa el 20 por ciento –Chaco, Misiones, Santiago del Estero y Tucumán– la matrícula escolar apenas trepa al 60 por ciento.
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