II. Teorías del Desarrollo en América Latina
Portes1 señala que "a medida que nos acercamos al final del milenio, las persistentes desigualdades económicas y sociales han tomado un giro inesperado: se dejan de realizar esfuerzos para reducir estas desigualdades y se reconocen su permanencia y hasta su funcionalidad para el desarrollo de la economía global. En este contexto, la sociología del desarrollo parece haber perdido mucho de su fundamento, debido al predominio del enfoque orientado al mercado y a la disposición de los gobiernos para seguir esa perspectiva".
El mismo autor analiza las fortalezas y limitaciones de dos de las principales teorías latinoamericanas del desarrollo, la de la modernización y la de la dependencia. Más adelante analizaremos las implicancias del paradigma neoliberal, si es que se lo puede llamar de tal forma.
2.1 La teorías "latinoamericanas" del desarrollo
2.1.1 La modernización, el desarrollismo
En esta perspectiva, según el análisis de Cardoso2 (1980): "si en algo se basó la perspectiva desarrollista, al menos la que se elaboró en América Latina, fue precisamente en la capacidad de identificar problemas, intentar superar obstáculos y abrir caminos para la acumulación de riqueza y para que se pudieran compartir los frutos del progresos técnico". Y sigue "si hubo una institución en la que nuestros reformadores iluministas tuvieron fe, fue en el Estado". Asimismo señala Cardoso que la preocupación central de estos autores (Prebisch, la CEPAL, y también en su primera época, Furtado, Sunkel, Paz) no era una teoría del desarrollo sino dar una explicación a las desigualdades entre economías nacionales que se venían acentuando a través del comercio internacional. Esto se oponía fuertemente a las expectativas de la economía neoclásica, que preveía una tendencia a la igualación relativa de la remuneración de los factores de producción.
En suma, la teoría desarrollista impulsada desde la CEPAL negaba la importancia del comercio internacional como igualador de oportunidades, incorporando a la discusión factores de tipo institucional y estructural situados más allá del mercado. Se hacía hincapié, por tanto, en la toma de medidas políticas para permitir que la racionalidad técnica resultase en un progreso para las naciones y los estratos sociales más perjudicados.
En este marco, como se señaló, el actor principal era el Estado, desde la creación de "agencias públicas de desarrollo", la promoción de la inversión en tecnología y la necesidad de expandir los mercados internos.
1 Portes, Alejandro (2001): El neoliberalismo y la sociología del desarrollo: tendencias emergentes y efectos inesperados.
2 Cardoso (1980): El desarrollo en el banquillo. Comercio Exterior, Vol. 30, Nº8. México.
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oscurecían lo principal, que no hay desarrollo sin acumulación de capital y que ésta no es más que la expresión de una relación de explotación de clases.
Este enfoque está aun bastante vigente en varios de nuestros países, desde los cuales ha derivado algunas veces hacia modelos populistas y otras hacia modelos autoritarios.
2.1.2 El enfoque de la dependencia
Diversos autores, incluso algunos de los señalados dentro del modelo desarrollista, comienzan a cuestionar los principales puntos de la teoría de la modernización. Desde este punto de vista alternativo, señala Portes, "la modernización no era otra cosa que el barniz ideológico del capitalismo occidental, cuyas incursiones en el resto del mundo generaban estancamiento permanente". Autores como Frank o Baran comienzan a defender la tesis del "desarrollo del subdesarrollo" para la cual el subdesarrollo es un fenómeno activamente manejado en detrimento de los productores de bienes primarios y los estados más débiles. Simultáneamente, en América Latina, surge vigorosamente la escuela de la dependencia (Cardoso y Faletto, Sunkel, Furtado). Señala Portes: "con sus raíces teóricas firmemente implantadas en la economía política marxista, los escritos sobre la dependencia ignoraron el peso de ideologías y valores culturales y responsabilizaron a las corporaciones multinacionales de la pobreza del Tercer Mundo".
Cardoso señala que el enfoque de la dependencia no puso sólo el acento en la "dependencia externa" sino en el análisis de los padrones estructurales que vinculan, asimétrica y regularmente, a las economías centrales con las periféricas. Se introducía el concepto de dominación, que destacaba que no era posible un desarrollo autónomo, sino que la única salida era el socialismo. Es en este sentido, en la crítica a la posibilidad de un desarrollo nacional, que abundan autores como Dos Santos, Quijano, Marini, Cardoso y Faletto. La dominación, en definitiva, era una dominación entre clases y no entre naciones.
Con respecto a los actores para superar esta situación, allí es probablemente donde se encuentre la principal debilidad de los teóricos de la dependencia. Cardoso concluye señalando que "en lugar del Estado-reformador de los cepalinos, presentamos una imagen de la sociedad reformada, pero no llevamos hasta las últimas consecuencias las dos cuestiones clave que se percibían en el horizonte: ¿qué tipo de sociedad reformada y por quién?".
Portes enfatiza en que es necesario, en la búsqueda de alternativas, abandonar los debates “modernización vs. dependencia” e ir más allá de declaraciones históricas generales.
2.2 El ajuste neoliberal
"A mediados de los ochenta, un equipo de economistas neoclásicos produjo el equivalente a un ‘manifiesto capitalista’ para el desarrollo de América Latina" (Portes). De la crítica "ortodoxa" al modelo de sustitución de importaciones, proclamaron un modelo nuevo que conduciría al "desarrollo": levantamiento unilateral de barreras económicas, abolición de los subsidios al consumidor, expulsión del estado de la economía, estímulo al flujo de capital extranjero (Balassa et al, 1986).
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Continúa Portes, "la desaparición del bloque soviético y el descrédito de su estrategia de desarrollo estatista abrió el camino para la expansión global del capitalismo y, junto con él, para la hegemonía de la escuela teórica más orientada al mercado".
Díaz3 (1996) señala siete pasos de la ejecución del ajuste neoliberal:
1. la apertura unilateral al comercio extranjero;
2. la privatización de empresas estatales;
3. la remoción de regulaciones en los mercados de bienes, servicios y trabajo;
4. la liberalización del mercado de capital con amplia privatización de los fondos de pensiones;
5. el ajuste fiscal, basado en la drástica reducción del gasto público;
6. la reestructuración y reducción de programas sociales, concentrándose estos en esquemas compensatorios para los grupos mas golpeados; y
7. el fin de cualquier forma de capitalismo estatal y la reestructuración del estado
a la administración macroeconómica.
Junto a esto, plantea Portes, el neoliberalismo trajo también cambios socioculturales importantes:
1. la revaluación de la acumulación capitalista como deseable y congruente con los intereses nacionales;
2. el descrédito de los sindicatos y la industria nacional protegida como enclaves de privilegio opuestos a la eficiencia económica;
3. el apoyo de la inversión extranjera como necesaria para el crecimiento sostenido;
4. la renovada fe en los efectos del trickle down para la reducción de la
desigualdad social;
5. la reorientación de las fuentes de identidad nacional desde la capacidad de resistencia a la hegemonía extranjera hacia la reinserción inteligente en el
sistema económico mundial.
Evidentemente las consecuencias de la aplicación de este modelo apuntan a las limitaciones del paradigma neoclásico, también de los paradigmas alternativos y a la necesidad de construir una perspectiva teórica alternativa.
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