lunes, 21 de mayo de 2012

TEORIAS DEL DESARROLLO Y DESARROLLO EN AMÉRICA LATINA

 
II. Teoas del Desarrollo en América Latina

Portes1  señala que "a medida que nos acercamos al final del milenio, las persistentes desigualdades económicas y sociales han tomado un giro inesperado: se dejan de realizar esfuerzos para reducir estas desigualdades y se reconocen su permanencia y hasta su funcionalidad para el desarrollo de la economía global. En este contexto, la sociología del  desarrollo parece haber perdido mucho de su fundamento, debido al predominio del enfoque orientado al mercado y a la disposición de los gobiernos para seguir esa perspectiva".

El mismo autor analiza las fortalezas y limitaciones de dos de las principales teorías latinoamericanas del desarrollo, la de la modernización y la de la dependencia. Más adelante analizaremos las implicancias del paradigma neoliberal, si es que se lo puede llamar de tal forma.

2.1 La teorías "latinoamericanas" del desarrollo

2.1.1 La modernización, el desarrollismo

En esta perspectiva, según el análisis de Cardoso2    (1980): "si en algo se basó la perspectiva  desarrollista,  al  menos  la  que  se  elaboró  en  América  Latina,  fue precisamente en la capacidad de identificar problemas, intentar superar obstáculos y abrir  caminos para la acumulación de riqueza y para que se pudieran compartir los frutos del  progresos técnico". Y sigue "si hubo una institución en la que nuestros reformadores iluministas tuvieron fe, fue en el Estado". Asimismo señala Cardoso que la  preocupación  central  de  estos  autores  (Prebisch,  la  CEPAL,  y  también  en  su primera época, Furtado,  Sunkel, Paz) no era una teoría del desarrollo sino dar una explicación    las   desigualdades   entr economías   nacionales   que   se   venían acentuando a través del  comercio internacional. Esto se oponía fuertemente a las expectativas de la economía  neoclásica, que preveía una tendencia a la igualación relativa de la remuneración de los factores de producción.

En suma, la teoría desarrollista impulsada desde la CEPAL negaba la importancia del comercio internacional como igualador de oportunidades, incorporando a la discusión factores  de tipo institucional y estructural situados más allá del mercado. Se hacía hincapié, por tanto, en la toma de medidas políticas para permitir que la racionalidad técnica  resultase  en  un  progreso  para  las  naciones  y  los  estratos  sociales  más perjudicados.

En este marco, como se señaló, el actor principal era el Estado, desde la creación de "agencias públicas de desarrollo", la promoción de la inversión en tecnología y la necesidad de expandir los mercados internos.

Como señala Cardoso, la crítica a estas políticas vino de la derecha y de la izquierda. Indica que para la derecha, las tesis cepalinas serían "gruesos errores o argumentos maliciosamente usados por los que, siendo en verdad contrarios al sistema capitalista, preferían   dar   la   batalla   por   partes primero   propondrían   quimeras,   como   la industrialización y el estatismo, para después abrir el juego directamente a favor del socialismo".  La  crítica  de  la  izquierda  planteaba  que  las  teorías  del  desarrollo


1    Portes, Alejandro (2001): El neoliberalismo y la sociología del desarrollo: tendencias  emergentes y efectos inesperados.
2  Cardoso (1980): El desarrollo en el banquillo. Comercio Exterior, Vol. 30, Nº8. México.


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oscurecían lo principal, que no hay desarrollo sin acumulación de capital y que ésta no es más que la expresión de una relación de explotación de clases.

Este enfoque está aun bastante vigente en varios de nuestros países, desde los cuales  ha derivado algunas veces hacia modelos populistas y otras hacia modelos autoritarios.

2.1.2 El enfoque de la dependencia

Diversos autores, incluso algunos de los señalados dentro del modelo desarrollista, comienzan a cuestionar los principales puntos de la teoría de la modernización. Desde este punto de vista alternativo, señala Portes, "la modernización no era otra cosa que el barniz ideológico del capitalismo occidental, cuyas incursiones en el resto del mundo generaban  estancamiento permanente". Autores como Frank o Baran comienzan a defender la tesis del "desarrollo del subdesarrollo" para la cual el subdesarrollo es un fenómeno  activament manejado  en  detrimento  de  los  productores  de  bienes primarios y los estados más  débiles.  Simultáneamente,  en  América Latina,  surge vigorosamente la escuela de la  dependencia (Cardoso y Faletto, Sunkel, Furtado). Señala  Portes:  "con  sus  raíces  tricas  firmemente  implantadas  en  la  economía política marxista, los escritos sobre la dependencia ignoraron el peso de ideologías y valores  culturales  y  responsabilizaron  a  las  corporaciones  multinacionales  de  la pobreza del Tercer Mundo".

Cardoso señala que el enfoque de la dependencia no puso lo el acento en la "dependencia externa" sino en el análisis de los padrones estructurales que vinculan, asimétrica y regularmente, a las economías centrales con las periféricas. Se introducía el concepto de dominación, que destacaba que no era posible un desarrollo autónomo, sino que  la  única salida era el socialismo. Es en este sentido, en la crítica a la posibilidad de un desarrollo nacional, que abundan autores como Dos Santos, Quijano, Marini, Cardoso y  Faletto.  La dominación, en definitiva, era una dominación entre clases y no entre naciones.

Con respecto a los actores para superar esta situación, allí es probablemente donde se  encuentre  la  principal  debilidad  de  los  tricos  de  la  dependencia.  Cardoso concluy señalando   que   "en   lugar del   Estado-reformador                                     de   los   cepalinos, presentamos  una  imagen  de  la  sociedad  reformada,  pero  no  llevamos  hasta  las últimas consecuencias las dos cuestiones clave que se percibían en el horizonte: ¿qtipo de sociedad reformada y por quién?".

Portes enfatiza en que es necesario, en la squeda de alternativas, abandonar los debates  “modernización vs. dependencia” e ir más allá de declaraciones históricas generales.

2.2 El ajuste neoliberal

"mediados  de  los  ochenta,  un  equipo  de  economistas  neoclásicos  produjo  el equivalente a un manifiesto capitalista’ para el desarrollo de América Latina" (Portes). De la  crítica "ortodoxa" al modelo de sustitución de importaciones, proclamaron un modelo  nuevo  que  conduciría  al  "desarrollo":  levantamiento  unilateral de  barreras económicas, abolición  de los subsidios al consumidor, expulsión del estado de la economía, estímulo al flujo de capital extranjero (Balassa et al, 1986).




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Continúa Portes, "la desaparición del bloque soviético y el descrédito de su estrategia de desarrollo estatista abrió el camino para la expansión global del capitalismo y, junto con él, para la hegemonía de la escuela teórica más orientada al mercado".

Díaz3  (1996) señala siete pasos de la ejecución del ajuste neoliberal:

1.  la apertura unilateral al comercio extranjero;
2.  la privatización de empresas estatales;
3.  la remoción de regulaciones en los mercados de bienes, servicios y trabajo;
4.  la liberalización del mercado de capital con amplia privatización de los fondos de pensiones;
5.  el ajuste fiscal, basado en la drástica reducción del gasto público;
6.  la reestructuración y reducción de programas sociales, concentrándose estos en esquemas compensatorios para los grupos mas golpeados; y
7.  el fin de cualquier forma de capitalismo estatal y la reestructuración del estado
a la administración macroeconómica.

Junto a esto, plantea Portes, el neoliberalismo trajo también cambios socioculturales importantes:

1.  la revaluación de la acumulación capitalista como deseable y congruente con los intereses nacionales;
2.  el descrédito de los sindicatos y la industria nacional protegida como enclaves de privilegio opuestos a la eficiencia económica;
3.  el  apoyo  de  la  inversión  extranjera  como  necesaria  para  el  crecimiento sostenido;
4.  la  renovada  fe  en  los  efectos  del  trickle  down  para  la  reducción  de  la
desigualdad social;
5.  la reorientación de las fuentes de identidad nacional desde la capacidad de resistencia a la hegemonía extranjera hacia la reinserción inteligente en el
sistema económico mundial.

Evidentemente las consecuencias de la aplicación de este modelo apuntan a las limitaciones del paradigma neoclásico, también de los paradigmas alternativos y a la necesidad de construir una perspectiva trica alternativa.



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